Trabajo con escuelas agrícolas cerró con balance positivo el 2020

El Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) en conjunto con la Dirección de Educación Agraria (DEA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), con el apoyo de CORTEVA Agriscience llevan adelante el Proyecto Fortalecimiento de Escuelas Agrícolas en cuatro de ellas.

La agricultura enfrenta grandes desafíos actualmente entre los que se puede mencionar el factor clima como uno de los principales, junto con la presión de enfermedades que afectan a los cultivos y la necesidad, cada vez más imperiosa, de producir más y mejor en menos área. El desarrollo de habilidades, especialmente en jóvenes que van quedando a cargo de las parcelas familiares y quienes se perfilan para ingresar en el agronegocio, es un foco de interés en los programas de capacitación impulsados por el INBIO.

El Proyecto de Fortalecimiento de las Escuelas Agrícolas se encuadra dentro del Programa de Agricultura Sustentable con Biotecnología que el INBIO lleva adelante a través de parcelas demostrativas con el lema “aprender haciendo” donde se desarrolla una agricultura sustentable conforme a la realidad de cada participante.

En el 2020 se trabajó con las escuelas agrícolas de Concepción, Caazapá, Villarrica y Minga Guazú, teniendo como principal desafío la adecuación de los cultivos al calendario escolar, especialmente en los rubros de renta, por lo que se ajustaron las actividades a desarrollar desde febrero hasta noviembre, a fin de ejecutar todas las labores de campo para el mejor aprovechamiento por parte de los alumnos. Las escuelas agrícolas no estuvieron ajenas a los efectos de la pandemia del COVID-19, pero a pesar de ello lo planificado se ejecutó gracias al compromiso de profesores, y de los alumnos que apoyaron en las épocas críticas.

Los cultivos con los que se trabaja en el esquema principal de rotación son la soja, el maíz, el sorgo, diferentes especies de abonos verdes según necesidad e inclusive rubros de consumo. Estas parcelas sirven de apoyo a las disciplinas que tienen relación con manejos de cultivo. Además de los alumnos de las escuelas agrícolas el aprendizaje que se genera en estas parcelas llega a alumnos de otras instituciones, que realizan pasantías en las escuelas agrícolas.

Por otra parte, desde el INBIO se coordinó la capacitación de profesores de las escuelas agrícolas en dos jornadas, una se realizó en octubre y la otra en noviembre. La institución responsable de la “Capacitación Docente en Biotecnología. Es hora de comprender más y temer menos” fue ArgenBio. De las mismas participaron 30 profesionales, quienes valoraron el trabajo conjunto entre instituciones para la realización de las jornadas. Entre los temas desarrollados están la biotecnología tradicional, la ingeniería genética, biotecnología moderna, estatus de la biotecnología, regulaciones, entre otros.

Balance positivo del año

La Ing. Agr. Estela Ojeda, Gerente General del INBIO, destacó el trabajo interinstitucional entre empresa e instituciones para seguir llevando adelante la capacitación de jóvenes que se perfilan a ingresar al agronegocio, y valoró el apoyo que se recibe por parte de Corteva Agriscience para la ejecución del proyecto de Fortalecimiento de Escuelas Agrícolas. 

«Es importante que empresas como Corteva Agrisciece estén interesadas en seguir aportando al desarrollo de conocimiento técnico en jóvenes de las áreas rurales. El 2020 tuvimos un balance positivo en cuanto a los programas desarrollados y seguiremos impulsando este tipo de iniciativas en conjunto con empresas e instituciones aliadas».Expresó la Gerente General del INBIO

Por su parte, el Ing. Agr. Miguel Caballero, titular de la Dirección de Educación Agraria (DEA) destacó el acompañamiento del INBIO a las Escuelas Agrícolas y valoró que, a pesar de la situación de aislamiento social que dificultó la capacitación de alumnos, el INBIO haya impulsado actividades de capacitación sobre Biotecnología en conjunto con ArgenBio en formato de video conferencias.

«Para nosotros el año fue positivo en cuanto al manejo de las parcelas en las escuelas agrícolas, por la pandemia de COVID-19 no tuvimos la presencia de alumnos que son nuestra principal mano de obra, a pesar de ello todas las actividades fueron ejecutadas por el compromiso demostrado por los profesores. El apoyo que está dando el INBIO a la DEA es ampliamente positivo, porque se capacitan nuestros técnicos y nuestros jóvenes».

Destacó el ingeniero y adelantó que hay un 70% de posibilidad de que los alumnos vuelvan a las clases en el año lectivo del 2021 desde el arranque.

Características del programa

El ingeniero Agropecuario, Claudio Fleitas Bareiro, Coordinador del Programa de Agricultura Sustentable con Biotecnología del INBIO detalló que en todas las parcelas donde se inició el suelo encontraba con síntomas de degradación, como el poco desarrollo de los cultivos, malezas indicadoras de acidez, compactación de suelo entre otros. Mediante las actividades desarrolladas en las parcelas se muestra a los estudiantes que se logra la recuperación del suelo y con ello la mejora de los rendimientos del cultivo.

Explicó que en cada Escuela Agrícola se destina una hectárea para la implementación de un esquema de rotación estructurado por el INBIO.

«Las parcelas se dividen en tres partes, dos de ellas es para cultivos de granos y una para abonos verdes. Los resultados preliminares que se observaron fue la pronta recuperación del suelo cuando se realiza la siembra de mezclas de abonos verdes que se traduce en el aumento paulatino de la productividad del suelo y el mejor comportamiento de los cultivos a los efectos climáticos como la sequía, además de la disminución de la presión de malezas».Explicó el ingeniero Fleitas.

Detalló que dentro de las parcelas demostrativas se realizó la siembra de Crotalaria juncea,  una vez rolada, en la misma parcela se sembró avena negra más nabo forrajero y lupino en invierno del 2020. Posterior al rolado de esta mezcla de abonos verdes de invierno se sembró maíz. “El buen desarrollo observado en el maíz en este esquema se atribuye a los efectos positivos de los abonos verdes sucesivos”, puntualizó el encargado del Programa por el INBIO, destacando los resultados en la recuperación de suelo.

Fuente INBIO