TECNONDERÃ EMPRENDIMIENTO FAMILIAR

Por Zunilda Bogado

Producción hortícola con sistema hidropónico

La hidroponía o agricultura hidropónica es un método utilizado para cultivar plantas usando disoluciones minerales en vez de suelo agrícola. Las raíces reciben una solución nutritiva y equilibrada disuelta en agua con los elementos químicos esenciales para el desarrollo de las plantas, que pueden crecer en una solución acuosa únicamente, o bien en un medio inerte, como arena lavada, entre muchas otras.

Producir en hidroponía requiere una importante inversión, principalmente en infraestructura, además de cuidados específicos para garantizar el éxito del cultivo.

En enero de este año, en el Distrito de Cambyretá comenzaba a hacerse realidad un sueño de varios años y al igual que muchos proyectos fue sorprendido por la pandemia del COVID – 19.

Se trata de TecNonderã (Tecnología del Futuro), un emprendimiento familiar que surge con el fin de buscar ser un aliado estratégico del prestador de servicios alimenticios, ofreciendo productos hortícolas producidos en un ambiente totalmente controlado, apuntando a la excelencia en calidad. 

El sistema de producción es NFT (Nutrient Film Technique), un sistema hidropónico de producción sistematizada semanal, que permite el uso eficiente del recurso agua, con la cantidad justa de nutrientes en todas las etapas de crecimiento, productos 100% libres de agro-defensivos.

“Aplicamos la técnica riego de nutrientes disueltos en agua, en un sistema de recirculación continua, control de bombeo por timer, control de temperatura del agua y del invernadero. El invernadero tiene una medida estándar para producción comercial, de 7 metros de frente por 51 metros de largo. Está compuesto de 10 mesas de terminación, 1 mesa intermedia y 1 mesa de maternidad”, explicó Angel Maidana, responsable de TecNonderã.

 “El sistema en sí trabaja en forma secuencial, el techo tiene una carpa especial que permite el paso de la luz solar, no así los rayos ultravioleta, la orientación del invernadero es la de viento predominante norte/sur, así de este a oeste se tiene la mayor cantidad de horas luz solar sobre el invernadero, los caños de perfil cuadrado, tratamiento UV e interior negro permiten una mejor distribución de nutrientes y una menor temperatura interior,  el suelo está cubierto con rafia buscando disminuir la temperatura del suelo dentro del invernadero en el verano”.

La capacidad total del invernadero es de 6 mil plantas al mismo tiempo, pero “nosotros estamos haciendo una rotación como para que el sistema nos permita tener unas 900 plantas terminadas por semana, las 52 semanas del año”, agregó.

Respecto al efecto de la pandemia del Covid-19 en el rubro, indicó que en el mes de enero empezaron la construcción del invernadero y que a los 15 días de la primera siembra llegó la orden de la cuarentena, pero que al formar parte del grupo de la excepción (producción primaria), los trabajos no pararon. “Empezamos con 600 plantas de lechuga y 380 plantas de rúcula. Hoy estamos haciendo el doble, aproximadamente 1.200 plantas de lechuga y 700 plantas de rúcula. En este mes de mayo, lo que hicimos fue sembrar rubros de temporada como cebollitas de verdeo, apio, perejil, albahaca, espinacas, berros y acelgas. En lechugas tenemos variedades; Jade, Leyla, moradas y las repolladas”, comentó.

Trabajo asistido y producción diferenciada

El sistema hidropónico es una técnica de producción que funciona con excelentes resultados, pero que exige cuidados diarios como cualquier otro sistema de producción. “Contamos con la asistencia técnica de un ingeniero agrónomo, para desarrollar con éxito las diversas alternativas de producción. Se encarga del monitoreo de las plantas y su manejo”.

Remarcó que es una forma de producir totalmente diferente a la tradicional, donde la mayoría de los problemas de las plantas provienen del contacto de éstas con el suelo, por lo que al ser un sistema totalmente libre de substrato o suelo se evita en un alto porcentaje la infección por patógenos.

Indicó que se monitorean diariamente valores térmicos en el interior del invernadero, temperatura del agua en el interior de los caños, temperatura del agua en los tanques, temperatura ambiente del interior del invernadero, así como el control de la electroconductividad del agua, control del PH y el desarrollo de las diferentes variedades de hortalizas en cada una de las diferentes etapas.

En el invernadero el sistema cuenta con 4 etapas, que arranca con la siembra de las semillas en espuma agrícola o fenólica donde permanece en un cuarto oscuro hasta la germinación. En ese lapso la espuma recibe solamente una vez riego. Una vez germinada la semilla pasa a la segunda etapa llamada maternidad, ya dentro del invernadero, por 15 días donde recibe nutrientes y controlados con un timer y un tanque especifico regulado a los requerimientos de esa etapa de la planta. El riego es programado a 1 minuto cada dos horas durante el día y por las noches no recibe riego. Después de los 15 días pasa a la mesa intermedia con otra concentración de nutrientes con un riego de 20 minutos con un descanso de 5 minutos durante las 24 horas, precisó.

Añadió que cada variedad de plantas tienen un consumo diferente de agua nutritiva y que las herramientas que usan les permite conocer la concentración de sales disueltas en el agua, sumado a un control de temperatura, se logra que las plantas tengan una absorción equilibrada de los nutrientes, logrando así que las plantas tengan un desarrollo uniforme y en menor tiempo que utilizando el sistema tradicional de cultivo, en el suelo.

La cuarta etapa de producción es la que llamamos mesada final, pasan entre 15 a 22 días, donde las plantas alcanzan la madurez para ser cosechadas para el consumo. Los productos que se cosechan en el día, se entregan en el día.  Posteriormente los tanques se vuelven a sanitar, se limpian los caños y todas las mesas preparando un nuevo ciclo de siembra.

Ventajas y oportunidades

Maidana manifestó que el emprendimiento se proyecta a largo plazo, y que ha identificado aspectos muy positivos donde hay un nicho de mercado interesante para este tipo de productos.

“Hay un mercado muy importante de gente que compra calidad y que hoy no está siendo atendida, por un lado, por otro lado hay una deficiencia en el productor, donde él no sabe vender su producto. El negocio implica manejar todos los estadios, desde la producción hasta la entrega al consumidor final del producto. Este sistema actual de producción me permite producir todo el año, manteniendo mis costos fijos. Además estamos cuidando la parte ambiental, solamente se embolsa en caso de ser requerido por el cliente, informó.

La incorporación de la tecnología también es un factor positivo, según comentó, ya que trabaja con un sistema desarrollado a la medida, con una gestión en línea del invernadero. “Estamos pasando por la fase 2 de la cuarentena inteligente, hay más movimiento y mayor movimiento de compra.  El 95% de los clientes son particulares, con una hoja de ruta ya marcada, estamos integrando todo a la web para mejor organización”.

Haciendo alusión a su nombre, TecNonderã, en los próximos 10 años se proyecta con al menos 4 invernaderos, teniendo en cuenta el mercado regional, diversificando el rubro y sobre todo considerando la calidad del producto.

Además, en el futuro, prevé incorporar los alimentos conocidos en el mercado internacional como Tipo IV, son alimentos que no tienen ningún tratamiento térmico, ni frío ni calor, pero son envasados por hojas para personas que viven solas o parejas que no necesitan comprar una gran cantidad para su consumo.    

Oportunidad de éxito

La recomendación que brinda al pequeño agricultor es que se interese en manejar él mismo su producción, cuidando las etapas de su producto, ya que producir con calidad se puede, invertir en tecnología debe, porque es necesario reconvertirse, gestionar la venta de su producto, para que pueda ver un beneficio económico de su actividad y no depender de terceros.  

Para tener en cuenta

Por otra parte, desde su óptica expresó que en Paraguay siempre es un problema la inversión, ya que este tipo de emprendimiento es de alta inversión para el sector privado y que en el sector público existe una gran burocracia sumado al factor político para poder conseguir los recursos.

Subrayó que otra falencia es que Paraguay prácticamente no produce ninguno de los materiales que se utilizan en hidroponía, como el caso de caños, bombas, incluso semillas y nutrientes.

Fuente: Revista Agrotecnología