Roya de la soja

La roya asiática es una de las principales enfermedades de la soja en el país. Bajo condiciones favorables es capaz de producir pérdidas de rendimiento de hasta 90% en cultivares susceptibles si no es controlado a tiempo.

El primer reporte de la roya, causada por el hongo Phakopsora Pachyrhizi, en el continente americano fue en Paraguay (Morel, 2001), luego se reportó en áreas de Brasil y Bolivia (Yorinori et al., 2002).

Los síntomas son la aparición de pequeñas pústulas de color castaño claro en el haz de las hojas y en el envés de las hojas se observa una coloración amarronada que luego va tomando un color marrón rojizo, a medida que se desarrolla la enfermedad. Las lesiones se oscurecen e inmediatamente se forman las uredias (tipo de pústulas) que después se diseminan a través del viento. Foto 1 y 2.

Una uredia puede producir hasta 3000 esporas por día en condiciones favorables y en cultivares susceptibles. Es una enfermedad policíclica lo que dificulta su control por tener varios ciclos de la enfermedad en un mismo ciclo del cultivo.

Inicialmente el control químico de la roya se realizaba con los productos del grupo químico de los triazoles. Después aparecieron las mezclas de estrobilurinas + triazoles, pero rápidamente se registraron fallas en el control por mutaciones asociadas a estos grupos químicos. En los últimos años se viene utilizando triple mezclas (Triazoles + estrobiluirinas + carboxamidas) donde también ya se han observado disminución en el control en los últimos dos años.

La adopción de prácticas culturales (época de siembra, eliminación de plantas guachas, y hospederos alternativos) ayudan a disminuir la presión de inóculo presentes en los campos.

Actualmente la utilización de cultivares resistentes es la mejor alternativa, ya que disminuye el número de aplicaciones de fungicidas y por ende el costo de producción, además representa de menor impacto ambiental.