Plantas de cobertura: ¿éxito o fracaso?

La implementación de plantas de cobertura (abonos verdes) viene siendo una práctica agrícola bastante utilizada en las grandes áreas de producción, buscando mejorar los aspectos físicos, químicos y biológicos del suelo.

Por: Rodrigo Silva, Coordinador de Agricultura Inteligente

Cuando agregamos otras especies de plantas dentro del sistema productivo, diferentes de las plantas comerciales, traemos una serie de contribuciones, como la preservación de la microflora, aumento de los enemigos naturales, quiebre de los ciclos de patógenos y plagas, o sea, nos acercamos a una biodiversidad más equilibrada.

Así también tenemos varios relatos de agricultores que obtuvieron éxito con su implementación y otros el fracaso. Es de conocimiento que las plantas de cobertura ya sean las gramíneas, leguminosas o brassicas tienen diversos beneficios para el sistema productivo.

Para alcanzar el éxito, debemos elegir las plantas de cobertura que más se adecuen a nuestra área, el primer paso que se debe tener en cuenta es:

¿Cuál es el objetivo principal de estas plantas de cobertura?

Incrementar materia orgánica en el suelo, auxiliar el control de malezas, rotación de cultivos, control de fitonemátodos o evitar pérdida de suelo por erosión, son beneficios posibles de alcanzar a través de su implementación. Estas plantas pueden tener uno, dos o más beneficios reunidos entre sus características, pero cada especie tiene su especialidad, o sea, su punto más fuerte.

Las gramíneas

Las gramíneas por ejemplo, Brachiaria sp., son plantas que aportan alta cantidad de rastrojo, ayudan a la estructuración del suelo por su alta capacidad de producir raíces que a su vez auxilian la descompactación del suelo mejorando la infiltración de agua, tienen un alto poder de reciclaje de nutrientes. Entonces, es una buena opción para los que buscan estos objetivos.

Las leguminosas

Ya las leguminosas como Crotalaria sp., Vicia sp., Lupinus albus y Cajanus cajan entre otras, a su vez tienen una fuerte característica de fijar N para el suelo y disponibilizar para el siguiente cultivo. Sabemos que los niveles de N en nuestros suelos son bajos y limitados, como se trata de un nutriente altamente susceptible a las pérdidas. Las leguminosas representan una excelente opción con un sustancial aporte de N resultante de la alta tasa de descomposición de materia orgánica.

Otro aspecto importante de las leguminosas, específicamente la Crotalaria espectabilis, que vale la pena resaltar, es su capacidad de bajar la población de fitonemátodos, es una planta considerada mala hospedera de la mayoría de los nemátodos que parasitan raíces y causan pérdida de productividad hasta inclusive la muerte de las plantas comerciales.

El Nabo forrajero (Raphanus sativus) es una opción para quién está buscando una especie que sea buena para la rotación de cultivo a implementar en el otoño/inverno, con capacidad de descompactar el suelo por tener una raíz pivotante bastante agresiva que ayuda a este proceso. Esta planta también crea ductos que sirven para mejorar la infiltración de agua en el suelo, reciclar nutrientes y fijar N para el suelo.

La importancia de las plantas de cobertura

Las plantas de cobertura son muy importantes para la estructuración y mantenimiento del suelo por completo, sabemos que los cultivos comerciales son las que pagan y generan renta al productor, pero la conservación de las características físicas, químicas y biológicas son las que mantienen nuestros suelos con la más alta capacidad de producción.

El asunto sobre plantas de cobertura es muy amplio y necesitaríamos profundizar muchas informaciones más de lo que conseguimos resumir en el texto de arriba. Para saber más sobre como optar por la mejor especie para tu área de producción, contactá con un asesor de Agrofertil S.A.

Fuente https://www.agrofertil.com.py/plantas-de-cobertura-exito-o-fracaso/