Importancia del suelo en el proceso de producción

En el Paraguay, los productores están cada vez más tecnificados, conocen muy bien su trabajo y cómo hacerlo, apuestan a la mejor genética, utilizan los mejores insumos, pero a veces lo más importante pasa desapercibido: EL SUELO.  

Para comprender más sobre su importancia en el proceso de producción conversamos con el Ing. Agr. (Dr.) Jimmy Rasche, Docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción, quién nos brinda recomendaciones fundamentales para el desarrollo exitoso de los cultivos.

¿Qué representa el suelo para el cultivo?

El suelo es un sistema abierto y frágil que se encuentra en continuo intercambio con la atmósfera (agua, aire) y con el subsuelo (pérdida de agua y nutrientes). El suelo, además de servir de sostén para las plantas, es la principal fuente de agua y nutrientes del cultivo, por lo que en general cuidar de la salud del suelo, desde el punto de vista químico, físico y biológico, representará el buen desarrollo de los cultivos. Es importante recordar que la fertilización de los cultivos representa entre 20 a 40 % del costo de producción, por lo que se debe realizar de manera eficiente para maximizar los beneficios, tanto económicos como ambientales.

¿De qué va a depender llegar con éxito a la cosecha?

Desde el punto de vista del suelo, este es importante como el gran almacenador de agua para el cultivo y esto depende de las propiedades físicas que lo caracterice. Además, es el depósito de nutrientes para las plantas. Suelos con buena capacidad de retención de agua y nutrientes indican alta probabilidad de éxito de cosechas.

¿Cómo puede el productor realizar una buena preparación de su parcela?

En primer lugar, el productor debe realizar el análisis de suelo, no solo químico, sino también físico (para verificar la compactación) y hoy día observar presencia de nematodos. De acuerdo con el resultado de estos análisis, deberá realizar los tratamientos según necesidad, de manera a agregar cal agrícola, yeso agrícola, fertilizantes, realizar la descompactación, el control de nematodos y evitar en lo posible el excesivo laboreo del suelo (deberá realizar solo laboreo vertical, subsolado y escarificado del suelo).

 ¿Cada cultivo exige un tratamiento diferente?

Sí, cada cultivo debe tener un tratamiento diferenciado. Aunque, se pueden agrupar los cultivos de acuerdo a ciertas características. Por ejemplo, las pasturas (gramíneas) son menos exigentes en pH del suelo (se desarrollan bien a rangos de pH entre 5,2 a 5,5) que cultivos como soja, maíz, girasol (que prefieren suelos con pH en el rango de 5,5 a 6,5) y estos a la vez menos exigentes que tomate, alfalfa, que se desarrollan mejor en condiciones próximas a la neutralidad. Así como se lo puede clasificar en relación al pH, se los puede agrupar en relación a los nutrientes.

¿En el caso de soja, qué se recomienda antes de la siembra?

Como en todo sistema productivo, no solo se debe observar el cultivo en sí, sino todo el sistema. Se deben seguir algunos principios como el de no laboreo del suelo, la rotación de cultivos y la cobertura permanente del suelo, además de la corrección de impedimentos químicos y físicos, principalmente en la camada más profunda del suelo. Además, se debe fertilizar la soja de acuerdo con las necesidades del cultivo, basándose en los resultados de análisis de suelo y en lo posible hacer seguimiento con análisis de tejido vegetal.

En materia de fertilización, ¿cómo se puede ayudar al suelo, además de la aplicación de fertilizantes?

Según datos levantados en los laboratorios, se observa que al menos el 40 % de los cultivos agrícolas de la Región Oriental del Paraguay se desarrollan sobre suelos con acidez media a elevada, lo que significa presencia de Aluminio y disminución de la disponibilidad de algunos nutrientes, así como, aún existe deficiencia de Fósforo en gran parte de los suelos. Por otro lado, se observan amenazas como baja aplicación de Potasio (dosis menor a lo exportado de los granos), en muchos casos por la falta de rotación de cultivos, disminución de la materia orgánica o baja cobertura del suelo, además de problemas generalizados con compactación de este. El productor cada vez más debe pensar en el sistema de fertilización a mediano y largo plazo, no solo en el cultivo inmediato y además de la fertilización química, considerar la fertilización física y biológica del suelo.

¿Cuáles son los factores que perjudican al suelo y el agricultor debe evitar?

En primer lugar, no se debe arar el suelo. Este sistema de laboreo del suelo aún se practica mucho, principalmente en la agricultura familiar. Eso lleva a la disminución del contenido de materia orgánica del suelo y posteriormente a un sinnúmero de problemas, entre ellos la erosión y la disminución de la capacidad productiva del suelo. Por otro lado, se debe en lo posible evitar la compactación del suelo ya que suelos compactados no permiten el crecimiento de raíces de manera adecuada y esto consecuentemente lleva a la menor capacidad de suplir a las plantas con agua y nutrientes a los cultivos.

¿Cuáles son las recomendaciones principales para conservar el suelo y que este sea sostenible en el tiempo?

La recomendación primera es evitar la erosión del suelo y mantener la materia orgánica del mismo en niveles altos. Esto se logra mediante prácticas mecánicas como curvas de nivel, siembra en sentido contrario a la pendiente, así también con prácticas edáficas como el encalado, la fertilización y un tercer grupo de prácticas, las vegetativas, como la rotación de cultivos, uso de cultivos de servicio, cobertura permanente del suelo, entre otros.

¿El avance de la tecnología en qué medida incide en el trabajo agrícola y especialmente en el recurso suelo? 

Los avances tecnológicos inciden mucho en el desarrollo exitoso de los cultivos. Hoy, la agricultura empresarial en el Paraguay, o también conocida como “agricultura tecnificada”, adoptó en gran medida la Agricultura 3.0 (agricultura de precisión con el uso de asesoramiento e inteligencia en máquinas) y estamos entrando a la Agricultura 4.0 con uso de inteligencia artificial y manejo de grandes datos en la agricultura.  Estas dos nuevas tendencias apuntan a una agricultura sostenible y mucho más productiva y eso significa que se tendrá un mejor manejo del suelo, en armonía con la naturaleza. El suelo es la piedra angular en el proceso de producción y el incremento del uso de la tecnología en los bienes y servicios, basados en el conocimiento científico y el avance en diseño, inteligencia artificial, softwares, automatización de sistemas y procesos, descubrimientos y uso de productos biológicos, entre otros, permitirá mejorar nuestro sistema de manejo de suelos y aumentar la producción y la productividad.