Desarrollo de variedades de trigos nacionales

Dr. Mohan  Kohli, Consultor Internacional, representante de la Cámara Paraguaya de Cereales y Oleaginosas (CAPECO), Director Científico del Proyecto de Trigo Convenio IPTA CAPECO INBIO

Introducción al mejoramiento. Es importante que entendamos, que no importa el cultivo que sea, cuando tenemos que dar una respuesta al productor, el productor busca alta productividad, mejor rendimiento, buena sanidad para que su costo de producción sea menor y una mejor calidad para que pueda vender a un buen precio a comprador a nivel nacional o internacional.  

Son estos tres factores mencionados la base de cualquier Programa de Mejoramiento en cualquier lugar del mundo.

En el caso de trigo, específicamente, cuando hablamos de la alta productividad, este implica un conjunto de varias características, desde el ciclo del cultivo, la altura de la planta, la capacidad de macollamiento, espigas por m2, granos por espiga, peso del grano, acame, desgrane por el viento y rendimiento.

Cuando hablamos de buena sanidad hay una cantidad de enfermedades en el país: Oídio, Roya de la hoja, Roya del tallo, Mancha marrón, Mancha amarilla, Virosis amarillo, Brusone, Fusariosis, sin incluir los insectos que también son importantes.

Y cuando hablamos de mejor calidad, entramos en el color del grano, dureza del grano, el peso hectolítrico, proteína, cantidad de gluten, falling number, calidad de almidón, volumen del pan. Es increíble la cantidad de caracteres que uno debe estar fijando para desarrollar una variedad de trigo.

Todos estos atributos, además de resistencia a los estreses abióticos o al suelo, resistencia al aluminio en el suelo, toxicidad de boro en el suelo, toxicidad o deficiencia,  todos son bajo el control genético. Si entendemos la principal base de la genética para que un  carácter que está controlado por un solo gen necesitamos cuatro plantas para poder seleccionar el tipo de plantas que necesitemos. Si tenemos dos genes que controlan un carácter, vamos a necesitar 16 plantas, para tres genes vamos a necesitar 256 plantas. Si tengo esos 27 caracteres mencionados, que cada uno de estos sea controlado por un solo gen que no es el caso y tenga que combinarla, voy a necesitar casi toda la superficie de América Latina para encontrar la planta que tenga todas esas 27 características. Es muy complejo, no es fácil, por lo que el ojo del mejorador es muy importante.

Cuando vamos más adelante, en control genético, la sanidad, la calidad y la productividad está encerrada por interacciones. Hay interacción de la productividad con la fertilización de suelo, interacción con el manejo, el agricultor controla la maleza, no controla la maleza, controla las enfermedades, no controla las enfermedades, hay interacción con estrés abiótico, hay mucha sequía, lluvia, el suelo es anegado, falta de oxígeno y en un país como Paraguay no podemos olvidar que calor, altas temperaturas son un factor importante. Sanidad, calidad y productividad interactúan con cada uno de ellos.

Lo que vemos en el campo es una interacción entre la genética, manejo y el ambiente que va cambiando de lugar en lugar, de año en año y por eso no es posible hablar de una variedad estándar.    

¿Por qué es necesario desarrollar variedades nacionales de trigo?

El trigo se originó en medio Oriente y cada vez que se va acercando al trópico crea la dificultad en adaptación y estabilidad productiva, lo que hace que el trigo no sea un cultivo muy ideal para los trópicos o sub-trópicos.  Tiene que tener altura, riego, un factor exógeno para que pueda modificar al ambiente y así tener un buen cultivo de trigo.

Ahí es donde cuando el IPTA -en aquel tiempo MAG y CAPECO- en el año 2003 decidieron tomar el Programa de Trigo para re fortalecerlo y después en el 2008 INBIO se sumó a ese esfuerzo.

Los objetivos del Proyecto fueron muy claros. Desarrollar variedades para condiciones locales, porque ya no estaban sirviendo variedades ni de Argentina, de Uruguay, de ningún país, lo que generó la necesidad de crear un Programa  a nivel local.

El segundo objetivo fue optimizar la tecnología de producción; fecha de siembra, densidad de siembra, fertilización, y todo lo referente para mejorar la genética y satisfacer la demanda del mercado nacional e internacional.

Los objetivos de Capeco y del MAG fueron muy sencillos en el 2003 y con eso iniciamos, cuando iniciamos desarrollamos estrategias, estas estrategias son aplicadas a todos los Programas de Mejoramiento, pensamos en producir materiales, adaptar materiales a nivel nacional, y desarrollar variedades netamente paraguayas.

Mediante un conglomerado de colaboraciones internacionales (México, Estados Unidos, países del cono Sur, China, Kenia, Sudáfrica, Australia, India, Zambia) logramos traer la variabilidad genética a nivel nacional y cómo utilizarlo es un trabajo que hemos hecho desde hace más de 10 años.

El desarrollo de una variedad local requiere  hacer la hibridación entre dos variedades o más utilizando cruzas simples, cruzas triples, cruzas dobles, y después hacemos la selección a través de los años, la que puede llevar hasta que una línea llegue a uniformidad casi entre 6, 7, 8 años.  La primera fase de hibridación y selección del proceso, lleva entre  6 y 8 años.

La segunda parte es la adaptación y evaluación del potencial donde el proceso lleva entre 4 a 6 años, se realizan ensayos de rendimientos locales, regionales y nacionales. Estas dos etapas, de hibridación, adaptación y evaluación, nos llevan a crear una variedad entre 10 a 12 años.

En año normal, la evaluación del material genético a nivel nacional se está llevando en distintas generaciones, creando entre 500 y 900 híbridos en el Ipta Capitán Miranda, parcelas de generaciones entre 8 y 10 mil, parcelas de observación  entre 4 y 5 mil, ensayos preliminares entre 400 y 600, ensayos avanzados entre 75 a 100, red nacional de ensayos 50 materiales en 4 localidades. Anualmente tenemos alrededor de 15 a 17 mil parcelas a nivel nacional para obtener una variedad. 

Paraguay tiene condiciones tropicales y subtropicales, por lo que dividimos en el país el área de trigo en tres regiones, en el sur, centro y en el norte, en base a las temperaturas, lo que ayudó a crear variedades para el productor, para los del sur con el nombre de Itapúa, y los del norte Canindé.

Durante estos 17 años que lleva el Proyecto, hemos liberado 17 variedades que van desde Itapúa 65 hasta Itapúa 95, Canindé 1 hasta Canindé 31 y dos variedades para la región seca el IAN 10 y el IAN 115 que hoy día ya no están en el mercado, sí las demás variedades.

Todas las variedades que están a nivel nacional hoy tienen un buen potencial de rendimiento, a nivel experimental todos 4.000 Kg/has o más. Todas las variedades de trigo son buenas, y tienen buen potencial de rendimiento. Las diferencias son muy sutiles.

Genéticamente, el rendimiento no es un factor clave o limitante en las variedades que hay hoy día en el mercado. La diferencia radica en la eficiencia productiva de las variedades que podemos definir como rendimiento por día o ciclo.

El productor debe empezar a cambiar su mentalidad y olvidarse de los kilos por hectárea, tiene que empezar a pensar en cuantos kilos va a producir por día. Cuando hablamos de los rendimientos en el caso de variedades nacionales de trigo y variedades que vienen de afuera, la mayoría de las variedades nacionales van entre 35 a 40 kilos por día, comparadas con las de afuera que no llegan a dicho número.

Ventajas

Mejor sanidad del cultivo. Todas las variedades nacionales tienen una pérdida menor al10%. La gran ventaja de las variedades nacionales radica en su eficiencia de producción, granos por día y su eficiencia en la mejor sanidad.

Todas las variedades nacionales fueron creadas con caracterización de panificación y son aptas para elaborar pan industrial. 

Es importante tener en cuenta que si no aplicamos fertilización adecuada vamos a tener mala calidad del trigo. Y si no hay rendimiento suficiente la calidad no sirve.

Prioridades futuras

Las prioridades futuras están divididas en tres aspectos; agronómico y fisiológico, donde nos dedicaremos a bajar la altura de la planta, mejorar la retención de macollos fértiles, modificar la relación del ciclo vegetativo-reproductivo, mejorar la fertilidad de la espiga, y aumentar el potencial de rendimiento.

Estamos tratando de cambiar el ciclo del cultivo, principalmente por los problemas con las heladas, si hacemos una siembra el 5 de mayo en el sur, al 25 de agosto ya estamos hablando de alrededor de 85 días. La mayoría de las variedades que tenemos hoy día, Itapúa 80, Itapúa 90, etc, tiene su espigazón cerca de 75 a 80 días y son susceptibles a heladas, si cae una helada el 25 de agosto, el agricultor estará perdiendo.

El esfuerzo que estamos haciendo actualmente es no cambiar mucho el ciclo total, pero sí tratar de alargar el ciclo vegetativo para que sea cerca de 85 días para tratar de sacar fuera de la última helada que podemos tener.

En sanidad y resistencia, poner más atención a mancha amarilla, que es un problema en años húmedos, porque la mayoría de los productores tienen la siembra directa. Brusone, los que siembran temprano sufren mucho y Fusariosis.

En calidad industrial, aumentar el peso de grano, mejorar la calidad del gluten y resistencia al brotado.

Las variedades nacionales están de tres ciclos, los precoces: Itapúa 80, Canindé 12, Canindé 31, los de ciclo medio: Itapúa 90, Itapúa 95, Canindé 11, Canindé 21, los de ciclo largo: Itapúa 75, Itapúa 85.

Las variedades nacionales prometen al productor mejor adaptación, tolerancia al estrés, alto potencial de rendimiento, sanidad incomparable, calidad panadera exportable.

Todo el trabajo mencionado es realizado por un gran equipo del Ipta Capitán Miranda, Ipta Yhovy, Capeco, Inbio, gente de campo y de laboratorio, colaboración de Coopasan, Criciuma, Cetapar,  Semagro, Copronar, Coop. Colonias Unidas, Coop. Pirapó, Coop. Pindó.

Presentación realizada en el marco del Ciclo de Charlas El Papel del Obtentor y el avance en nuestra agricultura, por los 15 años de Parpov.