Cultivo de trigo

M.Sc. Ing. Agrop. Pedro Chávez

Responsable del Área de Mejoramiento Genético de Trigo – IPTA Capitán Miranda

En el IPTA de Capitán Miranda se lleva a cabo un programa de Mejoramiento enfocado al desarrollo de variedades nacionales de trigo, adaptadas a nuestras condiciones agroclimáticas, con el objetivo de obtener variedades de alto rendimiento, con buen comportamiento sanitario en cuanto a enfermedades que están presentes en toda la región triguera.

Actualmente, podemos afirmar que un gran porcentaje de este objetivo está logrado, pues todas las variedades que se han liberado son resistentes y le dan un plus a la variedad, ayudan al productor a ahorrar en costos, teniendo en cuenta que los fungicidas en trigo generan mucho costo y el trigo no es un cultivo que genera mucha rentabilidad al productor, por lo que ahorrar en costos de producción sería lo ideal.

En relación a las variedades nacionales estamos cumpliendo con los objetivos propuestos, en cuanto a calidad del cultivo y calidad industrial.

Contamos con muchas variedades nacionales, las que están en el mercado, Itapúa 75 una variedad antigua pero que se sigue sembrando, después tenemos variedades más nuevas como el Itapúa 80, que actualmente es la variedad más precoz que hay en el mercado y la de mejor comportamiento. Es una variedad precoz tiene muy buena aceptación porque se inserta muy bien al sistema y permite la siembra temprana de la soja. Lograr variedades precoces es uno de los objetivos actuales del Programa, adecuarnos con el ciclo de las variedades al sistema de rotación, no solamente de trigo, sino también de cultivos sucesivos como la soja, etc.

Itapúa 85, es una variedad que se caracteriza por su sanidad y rendimiento, su ciclo es intermedio tarda una semana más en madurar respecto al Itapúa 80.

Las más recientemente liberadas; el Itapúa 90, con un performance de rendimiento superior al Itapúa 80, con un plus de calidad mejorador. Se estaría posicionando como una de las variedades más requeridas dentro del mercado. Tiene el plus de la resistencia a la pyricularia, enfermedad que afecta a las espigas, un grave problema porque no hay control químico para ella.

Le seguimos con la variedad Itapúa 95 que sería una variedad intermedia, también con muy buena sanidad y calidad.

Canindé 31 es una variedad más tolerante a condiciones más adversas en cuanto a sequía, muy sana, con buena adaptación también a la zona de Itapúa.

Recordemos que los objetivos dentro del Programa de Mejoramiento es seguir trabajando sobre el rendimiento, que ya estamos en el techo, la sanidad, que son los ejes fundamentales, le agregamos la calidad; el ambiente propio del país permite producir un trigo de mayor calidad, pero ese trigo de mayor calidad debemos apoyarlo con la genética, la genética debe ser de buena calidad. Si llegamos a producir un buen volumen, debemos pelear los precios con nuestro principal comprador que es Brasil, hablando de la calidad. Pero para esto se requiere que haya un buen volumen para ofrecer, al menos llegando a un porcentaje mayor del área de siembra.

El país es autosuficiente en este cultivo y genera renta con el excedente de la producción. Hay industria local, molinos en todo el país, que están produciendo harina.

En cuanto a la ampliación del área triguera, lograríamos con una mayor conciencia del productor y del técnico, tenemos que usar estrategias de producción que generen menos costos, porque hay tecnologías y áreas para sembrar, estamos apenas en el 15% de lo que sembramos en soja, llegar a un poquito más de eso sería lo ideal.

Hay tecnologías, que son las variedades, productos para manejar el cultivo, lo que falta es el incentivo, invertir un poco más y hacer el cultivo adecuadamente, además de planificar y armar un esquema de producción que no solamente dependa de la soja.

En el IPTA, también tenemos el desafío de acompañar más de cerca a los productores, se trabaja en conjunto a través de convenios, con CAPECO e INBIO. Nosotros damos la estructura física, mano de obra para el desarrollo de las variedades y el trabajo de la investigación en sí y ellos nos están ayudando a posicionar las variedades en el mercado.

Como institución estamos abiertos para ayudar, la manera de llegar es a través de los días de campo donde participamos, además de reuniones, charlas técnicas, actualmente en forma virtual, donde hablamos del manejo del cultivo, hacer conocer las variedades, etc.

En cuanto a la genética nacional estamos muy bien posicionados, el desafío también en este punto es llegar a hacerle conocer más al productor para que sepan que hay buen producto para usar y a su vez también responder a la cantidad de semilla que se demanda.

Dentro del Programa, en lo que se refiere a investigación estamos con todos los ensayos de mejoramiento ya instalados, las líneas segregantes ya están en el campo, las lluvias fueron muy beneficiosas, a su vez estamos desarrollando algunos ensayos puntuales donde queremos responder al manejo en sí del cultivo.

Estamos trabajando en épocas de siembra para conocer qué época es la más oportuna para una variedad ciclo largo, o una de ciclo intermedio a corto, ir manejando, para ver el efecto de las enfermedades y el efecto de la temperatura que es nuestro principal problema para el cultivo.

Esos resultados se prevén tener bien consolidados para el próximo año, el año pasado ya iniciamos, pero como es un dato de primer año, todavía no queremos dar una recomendación en función a eso.

También estamos trabajando en densidad de siembra, donde recomendamos una población de siembra de 350 a 400 plantas por metro cuadrado, apuntando a un rendimiento de 3.000 a 3.500 Kg/ha., es un cultivo bien manejado sin mucha inversión en costos.

El año pasado el rendimiento promedio nacional de trigo fue de 2.800 Kg/ha., y podemos llegar a más. Hay productores que tienen un rendimiento superior y productores que tienen un rendimiento menor al promedio, ocurre muchas veces por la falta de un manejo adecuado.

Por ello es importante realizar un buen manejo del cultivo para lograr el éxito que se busca.

Suponiendo que el productor hizo una siembra en época recomendada, en el sur sería desde el 10 de mayo hasta fin de mayo, iniciaría la siembra con una variedad de ciclo largo, cerraría con una variedad de ciclo corto, si sembré el 28 de mayo estaría cerrando con un Itapúa 80, y si arranqué el 10 de mayo o antes, podría iniciar con una variedad de ciclo largo, puede ser un Itapúa 75, un Toruk por ejemplo. Ahí manejar la densidad también es lo ideal, cada variedad, llegar a 350 – 400 plantas cuando estamos finalizando la época de siembra.

Cada variedad tiene una cantidad de semilla distinta, manejar eso sería lo ideal para una buena implantación. Es fundamental conocer los datos de cada variedad para adecuar al manejo.

Suponiendo que sembré el 10 de mayo y al 5 de junio, estaría ya con un cultivo de 25 días, el manejo a tener en cuenta en esta etapa sería el control de malezas, usar el herbicida adecuado dependiendo de qué tipo de maleza haya en el campo, y evitar esa competencia con las malezas. A los 35 o 40 días después de la emergencia, recomendamos la aplicación de nitrógeno de cobertura.

Sabemos que el cultivo de trigo requiere de 30 Kg de N por tonelada de grano. Si mi objetivo es producir 3.000 Kilos, necesito 90 Kg de N, vamos a suponer que el suelo tenga un 30%, entonces necesitaría aplicar 60 Kg de N en cobertura, también puede ser con la fertilización de base a la siembra, entonces llegar a esos 60 Kg sería lo ideal.

Por ejemplo, si puse 15 Kg en siembra, estaría necesitando 45 Kg en cobertura, que sería cerca de 100 Kg de urea por hectárea.

Este sería el manejo para llegar a ese techo de 3.000 Kg y teniendo en cuenta también las condiciones de manejo, conocer cuánto aporta el suelo es fundamental. Después hacer el monitoreo constante en cuanto a enfermedades. Si tuvimos trigo el año pasado en la misma parcela es muy probable que tengamos presencia de algunas manchas, entonces debemos seleccionar los fungicidas adecuados para el manejo de esas enfermedades foliares.

La rotación de las parcelas es muy importante porque si el año pasado tuve problemas de manchas en una parcela x, este año debería evitar sembrar ahí, siempre y cuando tenga la posibilidad de cambiar de parcela, sino optar por una variedad que sea resistente a esas enfermedades.

También es muy importante el manejo de las enfermedades de la espiga, es decir si uso una variedad resistente a enfermedades foliares que son las manchas y la roya, estaría ahorrando bastante en funguicidas, pero ninguna de las variedades son resistentes a la Fusariosis de la espiga que es una enfermedad que limita la calidad y además tiene sus restricciones en la comercialización debido a que la misma produce una toxina que se denomina DON y es penalizada ya sea en el mercado, incluso es nociva para la nutrición animal y humana. Niveles altos de esa toxina hacen que el producto pierda su valor.

Por ello, un manejo adecuado de esa enfermedad con los funguicidas sería lo ideal.

Nosotros recomendamos aplicar un funguicida que no sea de mezcla, que no contenga ninguna estrobilurina. La estrobilurina hace desaparecer aparentemente la enfermedad pero aumenta los niveles de DON. Entonces usar estrobilurina en espigazón no recomendamos por esa razón.

En este caso, se puede utilizar un triazol solo, un folicur, un tebuconazole solo. Con estos funguicidas se estaría haciendo un buen manejo. Siempre aplicar cuando haya floración plena, no después de eso.

Estas estrategias permitirían un mejor éxito al productor.

En caso de estar trabajando con una variedad de buen comportamiento sanitario, estaríamos optando por una aplicación foliar y una aplicación en espigazón, entonces tendríamos solamente dos aplicaciones de funguicidas, y estaríamos ahorrando entre 40 a 50 dólares por hectárea en aplicaciones, si lo comparamos con una variedad más susceptible. Si adecuamos nuestra fecha de siembra estaríamos cosechando fines de setiembre en la zona sur, evitando las lluvias de octubre que puede ocasionar pérdidas en la calidad del cultivo.

Adecuar la siembra y usar las variedades, arrancar con variedades de ciclo largo y terminar con ciclos precoces.   

Fuente: Agrotecnología