Contra plagas y enfermedades

Tecnomyl apuesta al manejo integral del campo
El método de manejo integral consiste en un conjunto de estrategias culturales, genéticas, biológicas y químicas, que se complementan para mantener a las plagas y enfermedades en niveles mínimos. De esta manera se logra la prevención con un manejo eficaz y ambientalmente sostenible que son los ejes principales de acción en las empresas del Grupo Sarabia.

El Manejo Integral de Plagas y Enfermedades (MIPE) apunta a reducir el uso de productos químicos como control seguro e inmediato, siendo estrictos en la utilización únicamente de productos registrados según legislación, siguiendo las instrucciones de uso, almacenamiento y transporte adecuados. Además de la correcta implementación de equipamientos de protección individual en la preparación, aplicación, en horarios y condiciones climáticas apropiadas.

En este sentido Tecnomyl empresa perteneciente al Grupo Sarabia, participa activamente en el sector agrícola desarrollando, produciendo y comercializando productos para la protección de cultivos y nutrición vegetal, de manera a brindar a los agricultores las soluciones más modernas.  Walmor Roim, Gerente de Marketing de Tecnomyl Paraguay, explicó que siempre están trabajando para traer al campo productos menos agresivos para las personas y para la naturaleza, proporcionando soluciones sostenibles y modernas como parte del ADN de la empresa.

Añadió que los equipos técnicos de Tecnomyl capacitan y asisten a los agricultores de Paraguay en todo lo referente a la aplicación de la metodología del MIPE en los diferentes cultivos; incluyendo los diagnósticos para prescripción de agroquímicos, buscando los productos más amigables con el ambiente a través de una línea de trabajo que garantiza los más altos estándares productivos.

Cabe señalar que la agricultura actual depende en gran medida del uso de productos químicos, los mismos tienen un alto efecto en un tiempo corto, pudiendo eliminar insectos, malezas o tratar enfermedades con altos márgenes de seguridad. Pero estos usos también presentan desventajas en su manipulación, aplicación y producto final, debido a que los mismos contienen materiales extraños al ambienten que pueden entrar a la cadena de alimentación en el ecosistema y se concentran al subir de nivel en la escala alimentaria, en un proceso que se conoce como bioacumulación.

Controles integrales

Es por eso que desde Tecnomyl, empresa perteneciente al Grupo Sarabia, se apuesta al MIPE buscando cambiar la mentalidad tradicional de producción con la que los agricultores se han manejado a lo largo de siglos, haciendo énfasis en la importancia de conceptos como prevención y control, antes que la erradicación o cura.  Este enfoque permite una mejor preservación del medio ambiente, buscando un impacto más benigno mediante una utilización correcta de defensivos agrícolas; reconvirtiendo a los productos en cada vez más amigables con el medio. El MIPE también implica utilizar tecnologías no convencionales, como barreras de protección vegetal y trampas para insectos, muy útiles al momento de los muestreos.

Es importante aclarar que para poner en práctica el MIPE, se deben conocer las etapas críticas de cada cultivo e identificar sus problemáticas como los insectos-plaga, las plantas dañinas y las enfermedades. También implica utilizar métodos de muestreo para poder aplicar umbrales de acción para cada una de las etapas del cultivo.

Además, se debe tener un control químico que combine una buena calidad de aplicación y el uso de insecticidas, fungicidas y herbicidas que muestren tanto eficacia como selectividad. En este esquema, cobra una alta importancia la realización de muestreos. También se considera fundamental el pronóstico porque permite conocer con antelación la aparición de enfermedades y plagas, y ayuda incluso a optimizar la actividad de los enemigos naturales. 

Muestreos

Para poder trabajar con los umbrales de daño, en el caso de los insectos y enfermedades se deben tener en cuenta algunas premisas, para el primero, tales como recorrer el lote en forma de zigzag, diagonal o concéntrica.

La idea no es sólo saber qué insectos hay en el cultivo y cuántos son, sino también determinar dónde está el insecto, si está afectando folíolos, brotes o vainas. Eso permitirá saber el producto a utilizar.

En el caso de las enfermedades fúngicas de fin de ciclo en general, y de la roya asiática de la soja en particular, el umbral para la aplicación de fungicida se determina evaluando la incidencia de la enfermedad en los folíolos del tercio superior de la planta, ya sea que estén afectados o con presencia de síntomas.

Estos muestreos permitirán saber cuál es el objetivo, y es en ese momento donde se decide que métodos utilizar, ya sea preventivo, curativos o erradicantes.

Control biológico y químico

El control biológico se refiere a utilizar los enemigos naturales de aquello que queremos controlar. Pueden ser predadores, parasitoides, hongos o baculovirus. Mientras que el control químico se refiere a la aplicación de calidad de insecticidas, herbicidas o fungicidas que hayan sido determinados previamente como los más apropiados.

Una campaña internacional

En el año internacional de la sanidad vegetal, Tecnomyl también impulsa la campaña denominada “La protección de sus cultivos en nuestras manos”, llevada adelante por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria. La iniciativa busca concientizar a nivel mundial sobre cómo la protección de la salud de las plantas puede ayudar a erradicar el hambre, reducir la pobreza, proteger el ambiente e impulsar el desarrollo económico.

Tecnomyl recibió autorización de la FAO para adherir a la campaña en Paraguay, Bolivia y Brasil, países donde comercializan las soluciones que produce, pudiendo insertar el sello de la campaña en sus materiales publicitarios. Como líder de la industria paraguaya de protección vegetal, contribuye con sus productos (líderes de línea en calidad) a una agricultura sustentable que ayuda a generar la alimentación, la protección y la energía que el mundo necesita.