“Capacidad para trabajar bajo presión” dice el aviso

Hernán Rocha, Consultor de empresas, facilitador, entrenador, coach

¿Ya trabajaste “bajo presión”? Pienso en todas las veces que lo hice: la mayoría me han dejado recuerdos de logros de los que me siento orgulloso, buenos recuerdos. Y hubo también de las otras situaciones, esas olvidables.

Pienso ahora al revés; busco en mi mente todos esos trabajos de los que me siento orgulloso, esos buenos recuerdos. Me doy cuenta que en todos ellos, hubo algún tipo de ‘trabajo bajo presión’.

Me pregunto entonces: ¿precisamos del ‘trabajo bajo presión’ para tener grandes logros?

Cuando en los avisos laborales leemos “Capacidad para trabajar bajo presión”, solemos darle una connotación NEGATIVA. Te propongo que analicemos el ‘trabajo bajo presión’: lo critiquemos, primero, y elogiemos después.

CRÍTICA al trabajo bajo presión

Hay empresas en las que se trabaja bajo presión porque:

  1. No hay planificación u organización. Es común verlo. Un ejemplo real, resonado, es el del evento conocido como ‘Fyre’, contado en el documental “La fiesta más exclusiva que nunca sucedió” (2019, Netflix): a medida que llegaba el día de un gran festival, había más y más presión, pero con poca y pobre planificación y organización: ¡el evento terminó en un desastre, investigado incluso por la justicia estadounidense!
  • Faltan recursos humanos. También es algo común.Estoy haciendo coaching con una persona que trabaja en una empresa en la que solían ser 20 colaboradores y ahora, pandemia de por medio, son sólo 5: hacen todo tipo de tareas, en días y horarios de trabajo ampliados porque, si bien el volumen de ventas cayó, no fue tan significativo como la disminución de colaboradores.
  • Hay un jefe marcador del paso o coercitivo.  ¿Tuviste un jefe autoritario alguna vez? Todos esperan que llegue tarde o que se retire más temprano. Mientras está presente, el ambiente está tensionado, “presionado” justamente, tóxicamente.
  • Hay política negativa (sea con agendas ocultas, chupamedismo, intereses personales, asociaciones internas con malas intenciones o en contra de alguien). Es otro claro caso de presión tóxica, cuando vos estás en ese medio y tus intenciones no pasan por ahí.

Creo que son todas situaciones que, después de un tiempo, ‘expulsan’ a las personas ‘presionadas’, porque no es saludable convivir con ese tipo de presión, indefinidamente. Hay una pérdida de recursos humanos, valiosa probablemente.

ELOGIO al trabajo bajo presión

  1. MENOS RECURSOS suele llevar a trabajar bajo presión, y eso puede motivar la creatividad y la innovación.

Un ejemplo fantásticamente real, es el que nos cuenta la película Moneyball (2011, Netflix): el entrenador del equipo de baseball del Oakland Athletics (EEUU), con escasos recursos, pero la presión de ganar, crea e implementa un nuevo enfoque y lleva al equipo, del peor puntaje en un campeonato, a establecer un récord en el siguiente, al ganar veinte partidos seguidos, algo no logrado antes, por ningún equipo, en 103 años de historia de la Liga de Baseball.

  • MENOS TIEMPO suele significar trabajar bajo presión, pero, muy probablemente, no necesitábamos mas tiempo.

Es lo que nos dice la “Ley de Parkinson”: si tienes 2 horas, llevará 2 horas; y si tienes 5, llevará 5. ¿No te ha pasado alguna vez que has logrado resolver algo en menos tiempo del habitual, ajustándote al tiempo que tenías disponible?

Ley de Parkinson: “El trabajo se expande para llenar el tiempo disponible para su finalización.” (Articulada por Cyril Northcote Parkinson, en 1955, basado en su experiencia laboral en la administración pública británica)

  • UN LIDER MARCADOR DEL PASO, presiona, para que el objetivo se cumpla, y todos nos sintamos orgullosos.

Daniel Goleman, reconocido como padre de la inteligencia emocional, sostiene que los líderes marcadores del paso, con su estilo, DESAFÍAN a sus colaboradores, quienes valoran ese estilo (con su presión), porque saben que ese líder los lleva al éxito. Claro que nadie soporta que le marquen el paso todo el tiempo, por eso Goleman recomienda usarlo limitadamente.

¿Qué hay detrás de la ‘capacidad de trabajar bajo presión’?

Interpreto que, más específicamente, quien busca “capacidad de trabajar bajo presión”, en realidad busca:

  • Organización, toma de decisión, foco: poder separar la paja del trigo rápidamente; tener claro lo que es importante para el objetivo, y no distraerse en lo superfluo.
  • Autocontrol: saber mantener el equilibrio y la calma en situaciones nuevas, difíciles, no esperadas.
  • Adaptabilidad a los cambios y flexibilidad cognitiva: no estresarse si hay que cambiar procedimientos o hacer las cosas de una manera distinta, o repriorizar acciones. La ‘rigidez cognitiva’ (‘estar cerrado’) lleva a una mayor dificultad para trabajar bajo presión.
  • Resiliencia: ante el caos y la adversidad, tener la capacidad de levantarse, reorganizarse, y seguir firme. ¡Hay gente que se paraliza!
  • Optimismo: ver oportunidades donde hay problemas; tener una óptica positiva, permitirá encarar cuestiones difíciles, más fácilmente.
  • Creatividad, desafío del status quo, análisis y solución de problemas: habilidad de crear cosas nuevas (si A no funciona y B tampoco, descubrir una alternativa C).

En definitiva, pareciera que detrás de la ‘capacidad de trabajar bajo presión’, habría una necesidad de una persona con ‘AUTOLIDERAZGO’; ¡hay mucho de común entre ambos conceptos!

¡Abajo la presión! ¡Viva la presión!

Vuelvo a mi pregunta inicial: ¿precisamos del ‘trabajo bajo presión’ para tener grandes logros?

Me voy con la idea de que hay una correlación entre ambos, de que precisamos de la ‘presión’ para alcanzar ciertas cosas, pero también precisamos espacios sin ella; por eso es que no sirve cuando es permanente, cuando no hay espacios para un ‘cable a tierra’.

Al final de cuentas, Queen y David Bowie tenían razón, cuando allá por 1981 crearon “Under pressure” y dijeron: “… ningún hombre pide estar bajo presión”.