Beneficios de la actividad forestal en la producción agropecuaria

Ing. Agr. María Eugenia Magnelli para Aapresid.

El Ing. Agr. Francisco Cardozo, investigador de INTA Oliveros y Presidente de la red agroforestal del chaco argentino, se refirió a los beneficios de la actividad forestal en la producción agropecuaria. 

Para comenzar, definió que un sistema agroforestal es una asociación de árboles y producciones agrícolas en una misma superficie. Cardozo se detuvo en los múltiples beneficios eco-sistémicos que brinda el sistema agroforestal. 

Primeramente nombró la fijación de carbono y liberación de oxígeno. “Un árbol para producir 446 g de dióxido de madera, deberá tomar 650 g de carbonoxido de carbono y liberará a la atmósfera 477 g de oxígeno, por lo cual un m3 de crecimiento en biomasa forestal (tronco raíces, ramas, hojas) absorbe 0,26 toneladas de carbono equivalente”, describió Cardozo. 

Mitigar el efecto de las altas temperaturas es otra ventaja muy importante en sectores urbanos como en los productivos, sobre todo en la producción pecuaria porque mejora el bienestar animal. 

También impactan en la economía del agua; las raíces de los árboles exploran hacia el interior de suelo, llegando en algunos casos hasta las napas freáticas, tomando el agua y luego liberando a la atmósfera a través de la evapotranspiración, este efecto permite que sean bombas naturales que incrementan localmente la humedad relativa y facilita la formación de nubes. Al aumentar la evapotranspiración disminuye la acumulación de agua en las napas y minimiza el efecto de anegamiento.

 En promedio, una plantación de Eucalyptus dunni puede consumir aproximadamente 3 mm / ha / día. Por otra parte atenúa el efecto de las lluvias, disminuyendo la velocidad de escurrimiento y la erosión por el efecto de fijación de suelos por sus raíces. Otro punto que remarcó es la mitigación del efecto de los vientos por parte de las plantaciones lineales o en barreras, aminorando la erosión eólica de suelos y la presencia de contaminantes en el aire por filtrado de partículas y productos en suspensión.

A fin de obtener el máximo provecho de las cortinas forestales, el Ingeniero de INTA indicó definir previamente el objetivo de la misma, identificar el sector que se desea proteger, planificar la disposición y la longitud que tendrá la cortina en ese lugar.

En cuanto a las especies a elegir, tener en cuenta el tipo de suelo, requerimientos de agua y velocidad de crecimiento. Se pueden combinar especies de hojas caducas como álamos o persistentes como pinos. También se pueden intercalar con arbustos para mejorar la intercepción de los vientos y la protección del suelo, ubicando la de mayor porte en el centro.

Una cortina cortaviento será más eficaz mientras más perpendicular a la dirección del viento se establezca. Respecto al distanciamiento entre hileras y entre plantas aconsejó 1 a 3 m ubicadas en tresbolillo (intercaladas). De lleno en planteos silvopastoriles, Cardozo advirtió que el primer pastoreo debe ser cuando las plantas ya tengan 3 años o hasta que los árboles tengan una altura y un diámetro de los troncos que los animales no pueden dañarlo, hasta ese momento se puede cortar o enrollar las forrajeras. En condiciones de suelos salinos y sódicos indica implantar algarrobos, la leguminosa mejora el suelo aportando nitrógeno y la sombra favorece el bienestar animal.

Para estos sistemas, se aconsejan gramíneas carbono 3 que no se secan tan rápido por efecto de las heladas o el sombreo. Para sitios con mejor drenaje se puede optar por Eucalyptus por su resistencia al frío y mejor uniformidad. 

Para concluir, Francisco Cardozo dijo que las plantaciones forestales integradas con los cultivos, además de aportar biodiversidad, tiene beneficios económicos (madera de calidad, frutos para consumo (pecan, algarroba)), recreativos y sociales, genera mucha mano de obra.