Bajante del Rio Paraná y sus consecuencias para el sector agroindustrial en Sudamérica

Desde el mes de junio, el Río Paraná a la altura de la ciudad de Rosario oscila en niveles entre 1 metro e incluso -0,03, siendo cero (0) metros el punto utilizado como referencia para la navegación. Para poner en perspectiva estos números, en el período 1996-2020 el promedio de altura para el mes de junio fue de 3,52 metros de acuerdo con datos del Instituto Nacional del Agua. Debemos tener en cuenta que 2,47 metros es el nivel mínimo de altura que debe tener el Río Paraná en Rosario para que la empresa que tiene la concesión en la hidrovía Paraná-Paraguay asegure el calado efectivo de 34 pies para la navegación fluvial para el tramo Río Paraná de Las Palmas y el Canal Emilio Mitre.

Hoy en día ese calado se encuentra aproximadamente en valores de 29 pies. Por cada pie que se pierde de altura en el río, los buques pierden entre 1500 y 2000 toneladas de carga. Lejos de mejorar, la situación del Río Paraná posiblemente empeore en los meses venideros.

Brasil registró sequías extremas los últimos meses, insuficientes para generar excedentes hacia los ríos. Precisamente esto generó un inconveniente que, a diferencia del año pasado, donde la situación del Río Paraná tampoco fue óptima, no había tenido lugar; este año se cuenta con una menor disponibilidad de agua en los embalses. Este déficit impide que se puedan realizar operaciones de descarga sobre los ríos para favorecer el transporte fluvial. De acuerdo con datos del Instituto Nacional del Agua, se espera que la altura del Río Paraná en Rosario quiebre el nivel de referencia de 0 metros en Julio (promedio esperado de – 0,34 metros) y más bajo aún para Agosto – Septiembre ( -0,60 metros).

La situación sin dudas será crítica para el trimestre Julio-Septiembre, con posibilidades de extenderse hasta fin de año. El line up de los puertos del Gran Rosario para los próximos 30 días muestra que se embarcarán aproximadamente 5.33 millones de toneladas entre cereales, oleaginosas y subproductos.

Sin dudas, esta situación extraordinaria del Río Paraná plantea escenarios más complejos en cuanto a la logística exportadora para los meses próximos, encareciendo los fletes y generando impacto posiblemente en los precios de referencia.

Compartimos nuestra visión sobre el impacto que esto podría tener en algunos productos:

Maíz: El line up de maíz sigue mostrando un ritmo más lento vs el año pasado. Es cierto que la cosecha está progresando con un retraso que ronda el 30% vs la campaña pasada, pero es la demanda cauta sumada a las complicaciones con la falta de agua en el Rio Paraná lo que está afectando más. Estas bajas en el río han hecho que el maíz argentino tenga que descontarse aún más para poder compensar un costo de flete marítimo más alto por menor carga Up River, y a su vez hace que el maíz en los puertos de completamiento del sur (Necochea/Bahía Blanca) tengan un sobre precio tanto en el FAS como en el FOB.

Hasta Julio se llevan embarcadas algo más de 14 millones de toneladas, y si Argentina va a exportar las 34 MMT o más que el mercado necesita, en los meses siguientes se tienen que dar embarques cercanos a las 3 MMT mensuales consistentemente. La evolución del calado en el río es un punto clave a seguir, así como también la voluntad del Farmer argentino que, si bien ya vendió más de 30 millones de toneladas, aún tiene que seguir participando activamente en un contexto de precios recientemente decrecientes en CBOT y aún más deprimidos localmente debido a lo explicado anteriormente.

Complejo de soja: Esta baja extraordinaria se da en un momento en donde Argentina tiene una gran oportunidad estacional de ganar terreno en las exportaciones de beans de soja, el cual tiene una ponderación baja dentro de las exportaciones argentinas de todo el complejo sojero (1° exportador mundial tanto de harina como de aceite). Brasil comienza a perder fuerza luego de tener una participación muy activa de embarques luego de la cosecha en el primer semestre del año y aún faltan 3 meses para llegar a la cosecha norteamericana. Por otro lado, durante esta primera mitad del 2021, las fábricas argentinas se dedicaron a moler ya que los márgenes eran sumamente atractivos.

La bajante del Río está empezando a impactar en las primas FOB de Harina de Soja en origen argentino (llegando a tener U$S 20 de diferencia entre Up River y Paranaguá en Brasil). Esta caída representa un golpe fuerte a la industria aceitera argentina que lentamente irá reduciendo el ritmo de molienda. Otro dato no menor a tener en cuenta es que la bajante del Río Paraná está generando también costos adicionales debido a que la ralentización de embarques empieza a impactar en la saturación de los almacenajes, teniendo que demorar más aún la molienda.

La logística de soja natural no está tan concentrada en los puertos del Río Paraná (en 2020 el 60% de los embarques de poroto de soja salieron de allí mientras que en harina y aceite explicó el 98% de los embarques). La carga de beans suele darse en los puertos de Bahía Blanca y Necochea, puertos de aguas profundas con salidas directas al Océano Atlántico. De a poco empezaremos a ver una concentración de sus embarques en estos puertos. Finalmente, las declaraciones de exportaciones argentinas para todo el 2020 totalizan hoy aproximadamente 3.5 MMT, contra 5.9 MMT que se llevaban registradas el año pasado, que fue un año atípico por factores políticos, sobre todo. En total, en el 2020 se exportaron unas 6.6 MMT de toneladas de soja sin procesar. Si Argentina va a exportar alrededor de 6 MMT, en los meses de Julio a Septiembre necesariamente se tendrá que acelerar el ritmo de embarques respecto a lo que los meses anteriores. Lo que consideramos además como una oportunidad comercial, si tenemos en cuenta el decreciente apetito de la industria de molienda que favorecerá la disponibilidad de producto para la exportación, además de la ventana estacional entre la campaña norteamericana y la brasileña de soja.

Fuente HedgePoint Global Markets – Latam Grains Sales Team

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