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Clima seco y heladas redujeron producción de ciruela en La Colmena

En el distrito de La Colmena, departamento de Paraguarí, conocido como “La Capital de la Fruta” y primera colonia japonesa en el Paraguay, se cultivan frutos de uva, durazno y ciruela.

Para estos frutos, el clima juega un rol fundamental, ya que las heladas y sequías las destruyen, principalmente a la ciruela, a juzgar por las aseveraciones de los productores que en algunos casos no tendrán ciruela este año a raíz de las heladas consecutivas del invierno.

Aurelio Ruiz, presidente de la Asociación de Productores de La Colmena, manifestó que estiman que la producción de ciruela se reduzca a diferencia de la uva, también el durazno, pero en menor proporción. Los duraznos ya se terminarán de comercializar en noviembre. La producción de durazno tuvo un rendimiento del 80%, según afirmó.

Ruiz, mencionó que el 30% de la Asociación, del total de 255 productores, trabaja con las tres frutas y que solo el 20% incorpora el uso de tecnología en sus plantaciones frutícolas.

El productor Ramón Acuña, por su parte, aseguró que este año no tendrán ciruela a causa de las heladas. Recordó que en el mes de junio se inician los trabajos de siembra y luego en diciembre llega la cosecha. Asimismo, enfatizó que el año pasado también hubo merma de la fruta.

En cambio, Alejandro Pereira, aseguró que sí habrá ciruela, aunque en menor cantidad, y que recién a partir del próximo año se podrá visualizar a las plantaciones nuevas que van a producir. Actualmente cuenta con 120 plantas.

“La producción de ciruela es un poco difícil porque la planta es muy delicada. Hay años en que la naturaleza le favorece y tiene muchas frutas, tiene que recibir mucho abono. Hace tres años estoy aumentando mi plantación y a partir del próximo año voy a producir más cantidad”, detalló.

El productor, explicó que, al trasplantar la ciruela en su lugar definitivo, se tiene que realizar formación de plantas, proceso que lleva cinco años y requiere solo de poda y alimentación. “Formar primero su tallo. Luego a partir de los tres años, esperar las frutas”, añadió.

“A veces la ciruela te da muchas frutas. Pero si no le das el doble de alimentación, eso te lleva tres a cuatro años de recuperación para volver a dar fruta. Eso no hacen los productores y entonces fracasan. Un año te da, después no cuidan sus plantaciones, entonces el próximo año no te da”, subrayó.

Puntualizó que la ciruela requiere dos años para formar la planta y el durazno un año. Luego se injerta tras un año con la variedad deseada. Se deja crecer un año y tras dos años trasplantar en su lugar definitivo. A partir de esto, se esperan tres años para la fruta.

El trasplante se lleva adelante en junio, en época de invierno, sostuvo. Después en julio se realiza la poda, y en agosto comienza a florecer y a brotar. Se trata, por tanto, de un cultivo de invierno.

Con respecto a los ciclos, apuntó que con la tecnología los ciclos se pueden acortar, entonces en lugar de ir de junio a diciembre, se reduce a menos meses.

“Hay tecnología y productos químicos que se utilizan para la brotación y para la floración, para no depender exclusivamente de la naturaleza. Esto se aplica después de la poda y en ocho días comienza a florecer”, reveló. Sugirió aplicar desde el 22 o 30 de julio, de modo a tener una buena producción en diciembre.

“Lastimosamente este año no vamos a tener ni una fruta, porque las últimas tres heladas consecutivas nos afectaron bastante. Yo uso hormonas para la floración uniforme. Pero, lastimosamente la fruta que tuvo, la helada echó todo”, destacó Koychi Miyamoto, quien forma parte de la tercera generación de agricultores radicados en el país. La fruticultura, señaló se mueve de acuerdo al cuidado. El durazno, puede durar hasta 15 años, mientras que la ciruela y uva 20 años aproximadamente. Los cuidados requeridos son limpieza, podas. Las épocas de poda van de abril hasta fines de agosto.

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