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Agrofértil S.A. estuvo presente en AgroShow Copronar 2016 una edición más, con la presentación de novedades al productor, buscando siempre ofrecer innovación en productos y genética de soja y maíz principalmente.

Distante a unos escasos kilómetros de la ciudad de Encarnación, en Cambyretá, acceso a Campichuelo, se encuentra una finca de producción hortícola familiar digna de imitar por el trabajo que allí desarrolla su propietario; Omar Degrer, quien tuvo la visión de emprender esta actividad hace 18 años, cuando el mercado encarnaceno era abastecido únicamente por productores provenientes de la capital del país; Asunción. Hoy día llegan al lugar estudiantes de carreras agrarias, técnicos e incluso productores de otros departamentos para ver in situ la manera en que trabajan.


La superficie destinada es cerca de 3 hectáreas, cuenta con sistema de riego por goteo, media sombra, y un semillero exclusivo. La mayor área corresponde al cultivo de lechugas, considerando que provee a todo el mercado encarnaceno principalmente en supermercados, restaurantes, hoteles, entre otros.
Perejil, tomate, morrón, cebollita, rabanito, orégano, rúcula, entre otros, cultiva en menor escala para complementar el rubro. Son rubros no muy conocidos en nuestro país acotó.
Al igual que otros cultivos, incluso comparado con los extensivos, menciona que producir hortalizas no es una tarea fácil, y también exige cuidados y manejo adecuado para tener el resultado anhelado. Agrega que la falta de asistencia técnica en este ámbito es notoria, no solo por parte del gobierno sino también por parte de las empresas privadas que no tienen interés en los más pequeños productores, lo que resta valor sin lugar a dudas.
A su criterio, el apoyo debería empezar en este sector para potenciar verdaderamente la agricultura familiar no solamente para autoconsumo sino como un rubro rentable para las familias que no poseen grandes extensiones de tierra para cultivar o dedicarse a cultivos extensivos. Es aquí donde el Estado, el gobierno debe fijar la mirada, indicó. “No pasa solamente por entregar semillas para producir, es necesario acompañar con la asistencia técnica y crear un convenio para la comercialización del producto final, buscar mercados y obtener precios justos”.

El país sin dudas sigue sufriendo cambios sociales importantes. Los paraguayos cada vez más defienden sus derechos, se convierten en los verdaderos protagonistas, siendo forjadores de un nuevo destino del país. Si bien la lucha es sufrida, implica salir de la zona de confort, dejar todo y salir a las calles, salir a reclamar a gritos, lo que en realidad corresponde como derecho a cada habitante de esta patria.
La lucha ya no es por el futuro de los niños, de cada hijo de un habitante de la República, de la generación que vendrá, sino que la lucha es de todos y para todos!. Es por el presente, por una vida más digna, por más y mejor educación, por un mejor sistema de salud, por el ansiado bienestar social, el acceso a nuevas oportunidades, la capacitación, la igualdad social, por una vivienda digna, un pedazo de tierra que en su mayoría es el principal medio de sustento de las familias campesinas, del productor que cultiva en menor escala pero grande es su contribución para el desarrollo económico-social, es el que produce alimentos para las familias apostando a la diversificación, con productos de alta calidad y sobre todo por su inocuidad.